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El Recreo, otra puerta abierta a la esperanza en Santa Clara

El Recreo, otra puerta abierta a la esperanza en Santa Clara

Oscar Salabarria Martínez

Domingo, 20 Septiembre 2026 09:33

En el corazón del parque Vidal, en Santa Clara, la emblemática hamburguesería El Recreo se ha convertido en un espacio donde la inclusión no es solo una consigna, sino una práctica cotidiana. Allí, jóvenes pertenecientes a la Asociación Cubana de Personas en Situación de Discapacidad Intelectual (ACPEDI) aprenden técnicas gastronómicas y, sobre todo, la atención directa a los clientes.

Roy Eduardo López Pérez, administrador de la unidad, lo dice con orgullo: «Son muchachos tan normales como nosotros. Deben tener las mismas oportunidades». Y añade: «Cuando realizan su trabajo, lo hacen de una forma entusiasta. Se sienten bien ellos, nos sentimos bien nosotros y yo siempre les dije que en lo que yo pudiera servir, que podían contar conmigo. Nosotros vamos a ayudarlos tanto administrativamente como los trabajadores y todas las personas que trabajan en esta unidad».El Recreo, otra puerta abierta a la esperanza en Santa Clara

Manolo González Cava, jefe de servicio de El Recreo, comparte esa mirada humana: «Esos muchachos son como si fueran familia de nosotros». Explica que la inserción laboral de estos jóvenes les permite prepararse para su desempeño en esta o cualquier otra unidad del comercio y la gastronomía. «Aquí están aprendiendo a llevar los pedidos a las mesas, atender a los clientes cuando llegan, hacer los pedidos, recoger las mesas, limpiarlas, relacionarse con personas, aprender a ser feliz, porque hay que ver la cara que tienen esos muchachitos cuando empiezan a trabajar aquí, cómo han cambiado, cómo están contentos, cómo vienen para acá alegres. Y eso es importante para ellos y para nosotros. Y creo que también para toda nuestra sociedad».El Recreo, otra puerta abierta a la esperanza en Santa Clara

Rosabel Manso Rodríguez es una de las jóvenes que forma parte de esta experiencia. «Estoy sirviéndoles a muchos clientes hoy y me siento muy, pero que muy maravillada por esa oportunidad. Es muy divertido. Hasta comparto con otros compañeros», cuenta. Sobre lo que ha aprendido, dice: «He compartido con otros compañeros. Cuando les sirvo sus órdenes, ellos me dicen gracias. Y luego les saco los pulgares arriba». Y confiesa, con una sonrisa: «¡Me siento feliz!».

Jonathan Reynaldo Hernández Fon también vive esta oportunidad con alegría. «Yo me lo paso bien, sin problemas. Intento aprender qué mesa, porque yo le digo: bueno, ¿qué puedo ofrecer? Y me dicen que lo que sea, que quieren una hamburguesa. Y entonces, cuando yo se lo doy, cuando me dicen gracias, fue un placer para mí servir a mis clientes», relata. Sobre su aprendizaje, agrega: «Sí, me lo paso bien con mis compañeros, con trabajo todo el día. Los lunes, miércoles y viernes trabajo; martes, jueves, sábado y domingo descanso. Todos los días debe haber trabajo». Y agradece: «Mucho. Estoy muy feliz por mis compañeros, con los profesores y por mis clientes».

Así, en Santa Clara se siguen abriendo puertas a la esperanza. El Recreo no solo sirve hamburguesas: ofrece oportunidades, dignifica el trabajo y demuestra que la inclusión es posible cuando se tiende la mano con respeto y cariño.