Guiados por las ideas del Apóstol, en el centenario de su natalicio, un grupo de jóvenes dirigidos por Fidel Castro Ruz desafió los destinos de un país y tomó por asalto la historia de Cuba.
Las acciones del 26 de julio de 1953, a pesar de concluir en una derrota militar, representaron el inicio de una nueva etapa de lucha que años más tarde terminó con la derrota definitiva de la tiranía de Fulgencio Batista.
En aquellos sucesos de una trascendencia extraordinaria para el pueblo cubano participaron seis villaclareños: Pablo Agüero, Elpidio Sosa, Roberto Mederos, Osvaldo Socarrás y los hermanos Haydée y Abel Santamaría Cuadrado.

«Encrucijada es la tierra de Abel y Haydée Santamaría, hijos ilustres de este pueblo, jóvenes que fueron al asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, a los que les tocó bajo el mando de Abel, segundo jefe del movimiento revolucionario, el Hospital Saturnino Lora, misión que fue cumplida a cabalidad», rememora Juan Andrés Monteagudo, presidente de la sección de base de la Unión de Historiadores de Cuba en ese municipio.
«He de señalar que Abel Santamaría desobedeció la orden de Fidel de que debía retirarse una vez no se escucharan los disparos en el cuartel y que Abel daba la orden de comenzar a disparar a través de las ventanas y así atrajo consigo toda la rabia, toda la furia del tirano», añade.
Abel Santamaría Cuadrado, el más generoso, querido e intrépido de los jóvenes, fue asesinado por esbirros de la tiranía en las propias acciones el 26 de julio. Fidel expresó en el juicio del Moncada, Abel llegó a ser “el alma del movimiento”.
«En aquel combate tan desigual, Abel se dedicó a repartir municiones a los jóvenes que estaban con él en el hospital, que fueron hechos prisioneros, que fueron llevados a los muros del cuartel Moncada y torturados por orden del sicario del coronel Alberto de Río Chavián. Abel fue torturado inclusive desde la propia celda donde estaban. Alguien sostiene que le clavaron una bayoneta en un muslo y que no se quejó»
«Sencillamente se amarró un pañuelo, no gimió, no le dio a ellos la satisfacción de verlo sufrir. Lo llevaron, le sacaron los ojos, los torturaron para que dijera quién era el jefe del movimiento y él se echaba la culpa diciendo que era él».

Por su parte Haydée Santamaría fue la única de los hijos de esta tierra que sobrevivió al asalto y guardó prisión junto a Melba Hernández.
Tras su liberación continuó aportando a la causa revolucionaria y después del 1 de enero de 1959 trabajó en el Ministerio de Educación y años más tarde fundó y dirigió la Casa de las Américas.
«Después de tanto abuso, de tanto crimen, de tantas barbaridades que se cometieron tras los muros del cuartel Moncada, le traen a Haydée Santamaría los ojos de su hermano y los testículos de Boris Luis y les dijo: “si ellos se dejaron hacer eso, qué ustedes van a esperar de mí, yo no les voy a decir nada; si ellos no hablaron, yo no les voy a decir tampoco nada”. Después es conocida la frase de Fidel cuando hace mención a esto en el alegato La Historia me resolverá y Fidel dice que nunca antes se puso tan alto el nombre de la mujer cubana».
Hace 71 años de estos sucesos, el pueblo de Cuba, y de forma especial el de Villa Clara, rindió homenaje a todos los jóvenes que revivieron las ideas del apóstol en el año de su centenario.