Cuba está entre los países más envejecidos de América Latina y el Caribe, con un 20 % en el rango etario mayor de 60 años, y una tendencia creciente, para 2025, de la población que integra el sector de la adultez mayor; una situación que amerita constantes análisis de sus efectos a mediano y largo plazos, de cara al provecho de sus experiencias y capacidades en el entorno sociofamiliar.