Como preludio, una ofrenda floral, a título del pueblo de Cuba, fue colocada ante el monolito que atesora sus cenizas, y flores sueltas se depositaron en los monumentos funerarios de José Martí, Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, por las máximas autoridades políticas y gubernamentales de la provincia indómita y, de manera especial, por líderes estudiantiles, como muestra de la continuidad del legado revolucionario y fidelista.
En cuadro apretado y a viva voz resonó por las calles de la Ciudad Héroe el «Yo soy Fidel» devenido en lema y compromiso de todo el pueblo para con su Líder Histórico. Yasmani Cortina, joven profesor de la Universidad de Oriente, dijo a Granma que ha participado «todos los 4 de diciembre en estos homenajes que los de la Cuna de la Revolución realizamos a Fidel. Es muy significativo que su descanso sea en Santa Ifigenia; nosotros somos sus custodios».
Orlando Guevara, periodista jubilado, trajo hasta el cementerio una flor «encargada por Tina, una comunista italiana que tiene en Fidel su paradigma, y me comprometí a hacer este sencillo acto en cada aniversario de su desaparición física. Esto da fe de la impronta del Comandante en Jefe en el mundo».

