Durante el contacto que tuvo lugar por iniciativa de la parte cubana, los cancilleres abordaron varios temas cruciales de las relaciones bilaterales y de la agenda internacional.
Lavrov reafirmó la postura de principio respecto a la inaceptabilidad de la presión económica y política que ejerce Estados Unidos sobre Cuba. Se expresó un apoyo decidido al pueblo cubano en la defensa de la soberanía estatal y el derecho a elegir su propio camino de desarrollo, reza el comunicado.
Los ministros también consideraron el calendario de los próximos contactos ruso-cubanos, incluida la próxima 23.ª reunión de la comisión intergubernamental sobre de cooperación comercial, económica, científica y técnica.
El 29 de enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una "emergencia nacional" ante la supuesta "amenaza inusual y extraordinaria" que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con "numerosos países hostiles", de acoger a "grupos terroristas transnacionales" como Hamás y Hezbolá y de permitir el despliegue en la isla de "sofisticadas capacidades militares y de inteligencia" de Rusia y China.
Sobre esas bases, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que actúen a contravía de la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
Posteriormente, el inquilino de la Casa Blanca reconoció que su Administración mantenía contactos con La Habana e indicó que se proponen llegar a un acuerdo, aunque calificó al país caribeño de "nación en decadencia" que "ya no cuenta con Venezuela" para sostenerse.
Estas palabras tienen lugar en medio del bloqueo económico y comercial que mantiene EE.UU. contra Cuba desde hace más de seis décadas. El embargo, que afecta gravemente a la economía del país, fue ahora reforzado con numerosas medidas coercitivas y unilaterales por parte de la Casa Blanca.
