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Cuando el Apóstol honró al Libertador: una hermandad de siglos

Cuando el Apóstol honró al Libertador: una hermandad de siglos (+Audio)

Daniela Beatriz Artiles Rivero

Miércoles, 21 Enero 2026 10:01

Un 21 de enero de 1881 llegó Martí a Caracas, en busca de la estatua de Bolívar, gesto que simbolizaba una lucha común. Ese primer vínculo, forjado en el ideal libertador, se transformó siglos después en una alianza inquebrantable entre pueblos, que supera los cambios políticos y perdura hasta hoy.

«Cuentan que un viajero llegó a Caracas al anochecer y, sin sacudirse aún el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se llegaba hasta la estatua de Bolívar…»

Con esas palabras, José Martí describió su propia llegada a Venezuela el 21 de enero de 1881. Recién llegado, con el cansancio del viaje a cuestas, su primer y único pensamiento fue buscar la figura del Libertador. Dicen que lloró frente a ella, en la plaza silenciosa, en un encuentro íntimo y fundacional.

Aquella visita, hace ya más de un siglo, no fue casual. Martí veía en Bolívar y en Venezuela el ejemplo vivo de la lucha por la libertad que él mismo impulsaba en Cuba. Aquel momento sembró algo más que un recuerdo: una conexión profunda entre dos pueblos.

Pero la relación que transformó definitivamente esos lazos en una alianza indestructible nació de una amistad que marcó la historia continental: la de Fidel Castro y Hugo Chávez.

Chávez, al referirse a Fidel, lo llamó «un padre, un compañero, un maestro de estrategia perfecta». Por su parte, Fidel vio en el líder venezolano no solo un hermano de lucha , sino al «mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia», según sus propias palabras.

El paso de los años solo ha reafirmado que estos lazos, forjados en principios como la autodeterminación, la soberanía y la solidaridad, permanecen invariables. Ambas naciones han demostrado que, más allá de los vientos políticos y las presiones internacionales, el núcleo de esta relación histórica se mantiene intacto.

Hoy, al conmemorarse 145 años de la primera visita de Martí a la tierra de Bolívar, los desafíos son distintos, pero la unión es la misma. Una hermandad que se ha puesto a prueba y que, en los momentos más complejos, ha mostrado su fortaleza. No es un vínculo pasajero entre dos gobiernos, sino entre pueblos que se reconocen como parte de una misma historia.