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Cubanos en el Salón de la Fama de Cooperstown
Fotos: Baseball Hall of Fame

Ámbito deportivo: Cubanos en el Salón de la Fama de Cooperstown

Osdany Meriño González

Sábado, 24 Enero 2026 20:07

Cuba, cuna de grandes peloteros es el segundo país con más jugadores exaltados al Salón de la Fama del beisbol norteamericano.

El Salón de la Fama del Beisbol en Cooperstown, Nueva York, donde las leyendas del deporte viven para siempre, recibe este año tres nuevas incorporaciones.

Carlos Beltrán de Puerto Rico y el curazoleño Andrew Jones fueron elegidos por la Asociación de Escritores de Beisbol de Estados Unidos (BBWAA) este 2026, según se anunció la noche del martes por MLB Network. El mayor honor individual del beisbol de Grandes Ligas fue otorgado a Beltrán en su cuarto intento en la boleta de la Asociación de Escritores de Beisbol y a Jones en su noveno.

Tanto Beltrán como Jones serán formalmente recibidos en el ilustre Salón de la Fama, junto con Jeff Kent, quien fue elegido por el Comité de la Era Contemporánea del Beisbol, durante las ceremonias de exaltación programadas para el 26 de julio en Cooperstown.

Beltrán necesitaba al menos un 75% de apoyo en la boleta de la Asociación de Escritores de Beisbol (BBWAA) y fue seleccionado en el 84.2% de las papeletas enviadas. Jones, quien apenas fue marcado en el 7.3% de las boletas en su primer intento en 2018 (el porcentaje más bajo en un debut para un eventual exaltado), alcanzó el 78.4% de apoyo.

La página web oficial de MLB en Español destaca que Jones, el primer oriundo de Curazao en llegar al Salón de la Fama, expresó: «Uno no juega para ser un Salón de la Fama. Juegas para ayudar a tu equipo a ganar un campeonato. Y cuando sales al terreno, eres consistente y produces, y luego empieza a mencionarse tu nombre (como candidato), es un gran honor para mí y para mi familia».

Con la incorporación de ambos jugadores Latinoamérica y el Caribe llega a 21 exaltados al Olimpo del Beisbol —y hablamos de jugadores pues también narradores y ejecutivos, entre ellos cubanos, han merecido tal reconocimiento—.

Precisamente, Cuba y Puerto Rico comparten el segundo lugar con más peloteros en el Salón de la Fama, con seis cada uno, solo superados por Estados Unidos.

El primer cubano en recibir dicha distinción fue Martín Dihigo.

En 1906 nacía en Matanzas, quizás el mejor pelotero cubano de todos los tiempos, Martín Dihigo. Exaltado al Salón de la Fama como lanzador el 8 de agosto de 1977, fue un jugador de cinco herramientas con el mérito de ser la única persona promovida a los Hall of Fame de Cuba, México y Estados Unidos.

Dihigo tenía el don de hacerlo todo de maravillas en un terreno: bateador feroz, lanzador innato y muy buen fildeador. Pasó a la posteridad con dos apodos, “El Inmortal” y “El Maestro”. También manager, el considerado mejor pelotero cubano de la historia nunca pudo llegar a Grandes Ligas debido a la barrera racial de aquel momento.

El sitio oficial del Salón de la Fama de Cooperstown señala entre sus hazañas ser dos veces líder en jonrones en las Ligas Negras norteamericanas. Como lanzador, obtuvo más de 100 victorias en las ligas profesionales de Cuba, Estados Unidos y México. Logró el primer partido sin hit ni carrera de la Liga Mexicana, en 1937 (un boleto y un error le frustraron el juego perfecto).

En 1938 se convirtió en el primer lanzador en conseguir la triple corona en la Liga Mexicana (18 Ganados - 2 Perdidos, 0.90 de efectividad y 184 ponches) y también se llevó el título de bateo con 387 de average. Mientras, en 1942 volvió a obtener la triple corona de pitcheo en la Liga Mexicana (22-7 / 2.53 / 211).

Por su parte, Atanacio “Tany” Pérez Rigal, avileño nacido en 1942, recibió la placa acreditativa de Cooperstown en el año 2000. Fue considerado entre los mejores impulsadores de carreras en la década de 1970, cuando jugaba en la “Gran Maquinaria Roja” de Cincinnati. 

Estuvo en 23 campañas sucesivas en Grandes Ligas con cuatros organizaciones y su promedio ofensivo fue 279, con 2 mil 732 hits, 505 dobles, 379 jonrones, mil 652 impulsadas y OPS de 804. Consiguió siete temporadas con +25 cuadrangulares y +100 impulsadas. Ganó dos Series Mundiales (1975-1976), ambas con los Reds. Participó siete veces en el Juego de Estrellas.

José de la Caridad Méndez nació en 1887 en Matanzas. Exaltado el 30 de julio de 2006, fue uno de los lanzadores más dominantes de su época. El Diamante Negro militó en las Ligas Negras del Beisbol norteamericano durante 15 contiendas, con balance de 59 victorias, 20 derrotas y 10 salvados, efectividad de 2.82, 413 ponches y 138 boletos en 715.2 entradas.

Obtuvo el cetro de la Serie Mundial de las Ligas Negras norteamericanas en 1924. En la Liga Profesional Cubana trabajó en 162 choques, con 76 triunfos, 28 reveses y 438 ponches. En cinco ocasiones se llevó el liderato de los lanzadores. Ganó tres títulos como manager de los Monarcas de Kansas City, de 1923 a 1925, en las Ligas Negras norteamericanas.

Cristóbal Torriente nace en Cienfuegos en 1893 y fue otro jugador de las Ligas Negras. Apodado el Babe Ruth cubano fue un poderoso jardinero central de 5 herramientas.   

Participó con varios clubes en 17 temporadas de las Ligas Negras norteamericanas y su average fue 342, con mil 116 imparables, 204 dobletes, 67 cuadrangulares, 738 remolcadas y OPS de 942. Quedó campeón con Chicago American Giants en tres años sucesivos: 1920, 1921 y 1922. Se llevó el título de bateo de la Liga Nacional Negra en 1920, con promedio de 411. En 2006 fue exaltado al Salón de la Fama. 

El pinareño Tony Oliva, promovido al Salón de los inmortales en 2022, fue un bateador de una dimensión fuera de lo normal. Su temporada de novato consta entre las mejores de todos los tiempos para un rookie, pues casi todos los apartados guardaron números soñados. Solo un equipo se benefició de su talento, los Twins de Minnesota, que retiró su número 6 en 1991.

Fue Novato del Año en 1964, después de batear 323, con 109 anotadas, 43 dobles (líder en la Liga Americana en esos tres aspectos), 32 jonrones y 217 hits (puntero en MLB). Resultó campeón de bateo tres veces en su liga. Lideró los imparables en su circuito en cinco años y los tubeyes en cuatro. En 1966 ganó el Guante de Oro. Participó en ocho Juegos de Estrellas de forma sucesiva.

Otro gran pelotero cubano exaltado al Salón de la Fama en 2022 fue Saturnino Orestes Armas Miñoso, Minnie, quien naciera un siglo antes en Matanzas.

Minnie se sobrepuso al áspero racismo de los años 40 y devino primer latinoamericano negro en jugar en las Mayores. Leyenda de Medias Blancas de Chicago, llevó al límite su vida como atleta, al ser uno de los dos peloteros en jugar en cinco décadas en la MLB.

Se esperaba que el “Cometa Cubano”, como lo apodaron, llegara con celeridad al Salón de la Fama, pero, absurdamente, más de 50 años tardó en ser inscrito entre los inmortales, incluso luego de su muerte. 

Estuvo en tres temporadas en las Ligas Negras norteamericanas y en 17 en Grandes Ligas, con cuatro franquicias. Su average global fue 299, con 2 mil 113 imparables, 365 dobles, 195 cuadrangulares, mil 89 empujadas y OPS de 848. Participó en 13 Juegos de Estrellas entre ambas ligas. Ganó tres Guantes de Oro. Lideró los triples par de veces en las Mayores (1951 y 1954) y en la Liga Americana fue puntero en dobles (1957) y hits (1960). Finalizó en ocho campañas de Grandes Ligas con un average superior a 300 y en 11 consecutivas conectó más de 140 hits.

También formando parte ya de Cooperstown se encuentran otros dos hijos de esta tierra, el narrador Rafael “Felo” Ramírez y el ejecutivo Alejandro “Alex” Pompez.

¿Cómo llegar al Salón de la Fama?

Resulta interesante el camino para ser exaltado a Cooperstown. En su artículo MLB en Español apunta las dos maneras para conseguirlo.

Los jugadores pueden ser elegidos al Salón de la Fama a través de la boleta de la Asociación de Escritores de Beisbol de América (BBWAA) o mediante una boleta de un Comité de Era. El segunda base Jeff Kent, quien fue elegido por el Comité de la Era Contemporánea, formará parte del grupo de exaltados al Salón de la Fama del 2026.

Solo los miembros activos y honorarios de la Asociación de Escritores de Beisbol de América que han sido escritores de beisbol activos por al menos 10 años son elegibles para votar. Deben haber estado activos como escritores de beisbol y miembros de la BBWAA por al menos 10 años antes de la fecha de la elección en la que están votando. 

Cualquier jugador que haya jugado en al menos 10 temporadas de Grandes Ligas y haya terminado su carrera como jugador de MLB al menos cinco años calendario antes de la próxima elección es elegible para ser incluido en la boleta de ese año.

Cualquier candidato que reciba un voto en al menos el 75% de las boletas emitidas es formalmente elegido a Cooperstown. En el 2025, los jugadores que recibieron un voto en al menos 296 de las 394 boletas emitidas llegaron a Cooperstown. Ese fue el caso de Ichiro Suzuki (99.7%), CC Sabathia (86.8%) y Billy Wagner (82.5%).

Los peloteros que no recibieron la cantidad de votos necesaria para la elección deben recibir al menos el 5% de los votos para poder permanecer entre los elegibles. Cualquier jugador que no reciba al menos el 5% de los votos ya no será considerado por la BBWAA para el Salón.

Los jugadores pueden permanecer en la boleta por 10 años, asumiendo que reciben al menos el 5% de los votos cada año. Si un jugador no es elegido después de 10 años en la boleta, su caso ya no será considerado por la BBWAA. Luego de las incorporaciones de 2026 se han elegido a 137 jugadores al Salón.

Solo ha habido un jugador que recibió un voto en el 100% de las boletas emitidas: el panameño Mariano Rivera en el 2019.