Deadpool and wolverine

Con una avasalladora recaudación de 1.000 millones “Deadpool and Wolwerine” se corona como una de las cintas más taquilleras de este 2024, pero que estas cifras y el desmesurado fandom no nos engañe, está muy lejos de ser de la mejor de la saga.
Un apático Wade Wilson se afana en la vida civil tras dejar atrás sus días como Deadpool, un mercenario moralmente flexible. Pero cuando su mundo natal se enfrenta a una amenaza existencial, Wade debe volver a vestirse a regañadientes con un Lobezno aún más reacio a ayudar.
Los cambios de dirección son un arma de doble filo, por un lado pueden traer nuevos aires a las franquicias, pero por el otro pueden perder la energía del comienzo.
La genialidad de Tim Miller en el 2016 con la primera entrega en solitario del personaje radicó en sus diálogos, en lo bueno que es el cineasta para hacer parodia y sátira del gremio de superhéroe. El mundo conoció a un antihéroe y lo amó. Después llegó David Leitch con esa obsesión de violencia y creo que fue una mala versión.
Ahora llega Shawn Levy tratando de buscar un equilibrio entre estas dos predecesoras y perdiendo totalmente el tono de lo que fue Deadpool.
Estamos en la 5 fase de Marvel, en una fase que puede ser decisiva para la compañía porque se percibe en el público un agotamiento por el género, la jugada de Wolwerine es estratégica. No se trata de darle a los fans lo que ellos quieren, no se trata de que una película sea buena por tener 80 cameos, se trata de que tu historia tiene que ser sólida y tiene que sostenerse.
Para sentarse a ver “Deadpool and Wolwerine” debes por lo menos tener un conocimiento amateur de quienes son los X-Men y de qué proyectos fueron cancelados por Marvel, Sony, Disney, con eso ya medianamente puedes entender que ha hecho Levy.
Lo que siempre admiré y aplaudí de Deadpool fue su irreverencia, su manera de criticar a sus propios compañeros, de no ser empático y todo eso aquí se pierde. El humor gamberro, las secuencias surrealistas me faltan, independientemente de la secuencia inicial tan comentada con el tema de NSYNC, a la cinta le falta esa fuerza.
Wolwerine le da otro aire al filme: el drama, lo melancólico y quizás ese sabor maduro que la convierten en otra película.
A veces por tratar de abarcar tanto en la acción, en los actores que saldrán de la nada —solo para que los espectadores digan «miren quién salió»— o escuchar una banda sonora con Madonna o Travolta, no es suficiente.
Los Avengers son únicos, los Guardianes de la Galaxia también, incluso los X Men, todo el mundo no tiene que formar equipo para salvar el mundo, esa idea me sobra y se me vuelve cansina, cíclica.
Ryan Reynolds tiene que alejarse un tiempo de este papel, del género de comedia, tiene que hacerlo por el propio bien de su imagen. No hay ni habrá otro Wolwerine como Hugh Jackman y no por el hippie, sino porque es el único actor real de la película, cuando aparece en escena todo se esfuma, solo importa él. He visto mejores villanos en el MCU que Emma Corrin.
En conjunto no creo que sea un completo desastre, pero “Deadpool and Wolwerine” no es de las mejores de la compañía y más allá de nostalgia, homenaje, camaradería y escenas postcréditos, me quedé esperando la película que no fue.
Las Azules

Bárbara Mori, Ximena Sariñana, Natalia Téllez y Amorita Rasgado protagonizan la nueva serie de Apple “Las Azules”.
En 1971, cuatro mujeres desafían las normas ultraconservadoras y se unen a la primera fuerza policial femenina de México, pero descubren que se trata de un truco publicitario para distraer a los medios de un asesino en serie. A medida que aumenta el número de cadáveres, hacen un pacto para llevar al asesino ante la justicia.
Detrás de cámara Fernando Rovzar (“Monarca”, “Sr. Ávila”) que nos viene a narrar estos acontecimientos que no por antiguos pierden vigencia.
Al igual que ya vimos en “Las pelotaris” y en “A League of Their Own” se trata de dar visibilidad a las mujeres y de contar su historia, todo lo que sufrieron por no ser hombres.
Con duración de 1 hora esta serie mexicana consigue ser entretenida, dramática y al mismo tiempo denuncia. La dirección de arte es potente, así como el vestuario y la escenografía. Si fuera una serie sobre hombres policías no tendría encanto, simplemente fuera otro producto más cargado de clichés.
“Las Azules” tiene claro y definido cada conflicto, cada personaje tiene algo que decir y es triste ver como el machismo imperaba y todavía está vigente en cada rincón.
Asombrosas las actrices, nada que ver con Televisa , ni culebrones, cada una está haciendo un trabajo encomiable.
México ha cambiado notablemente la visión que teníamos de sus producciones y cada vez lo hace mejor.
Inside out 2

Pete Docter y Ronaldo Del Carmen estrenaron en el 2015 una película animada que cambiaría la vida de muchos , entre ellos la mía “Inside out”. Ahora hay un giro detrás de cámara y es Kelsey Mann el encargado de la secuela.
Riley entra en la adolescencia y el Cuartel General de su cabeza sufre una repentina reforma para hacerle hueco a algo totalmente inesperado propio de la pubertad: ¡Nuevas emociones! Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco, con años de impecable gestión a sus espaldas (según ellos...) no saben muy bien qué sentir cuando aparece con enorme ímpetu: ansiedad. Y no viene sola: le acompañan envidia, vergüenza y aburrimiento.
Esta película no tiene nada que ver con la anterior, no comparte el discurso y tampoco el tono. Aquí no me río, no lloro, aquí estoy recibiendo una clase de psicoanálisis que no es para niños .
A nivel estético, de técnicas de animación se mantienen la misma fórmula de Pixar, pero se añaden otros estilos en algunas escenas que funcionan de manera inesperada.
Las secuelas muchas veces no tienen razón de ser, pero en la historia de Riley sí tenía lógica que luego de su niñez supiéramos cómo era convertirse en adolescente y todo lo que eso conlleva.
Crecer es difícil, madurar, ser aceptado, encontrarse a uno mismo y definirse como persona es un camino largo que recorremos hasta nuestro día final, eso es “Inside out 2”
No siempre se puede estar alegre, así dice este personaje en un momento, no podemos controlar la ansiedad, hay que vivir con ella, con la vergüenza y a veces también somos malos y sentimos envidia y hastío.
Riley es única e irrepetible, tiene que experimentar el dolor, equivocarse, odiar, amar porque todo eso es lo que nos hace ser humanos, tenemos que tener malos recuerdos, secretos y hasta sentir nostalgia.
La primera “Inside out” era la frescura, la inocencia y la ternura de alguien que se está abriendo al mundo, esta continuación es como lograr insertarnos entre otros, que al igual que nosotros tienen las mismas inseguridades , repito no es una película para niños.
En las voces Amy Poehler, Maya Hawke, Kensington Tallman y Phyllis Smith.
Tiene que llegar una tercera parte y final porque la vida lleva siempre un tercer acto y es ahí donde ya se cerraría el arco de la historia de Riley y de ese mundo tan complejo que son cada una de nuestras emociones.
Longlegs

Oz Perkins se ha convertido este 2024 en uno de los directores más buscados y aplaudidos con el estreno de “Longlegs”
A Lee Harker, una nueva y talentosa agente del FBI, le han asignado un caso sin resolver de un asesino en serie. A medida que la investigación se complica y se descubren pruebas ocultas, Harker se da cuenta de que existe un vínculo personal con el despiadado asesino y debe actuar con rapidez para evitar otro asesinato.
La cinta no viene ni de Blum House, ni de A 24 , llega de Neon la distribuidora de títulos tan poco recomendables como “Pig”, “The Royal Hotel” o “Infinity Pool”
Aquí se da un caso curioso, Perkins hasta este momento era un director mediocre, ahí está su filmografía que habla por sí misma: “Gretel y Hansel: Un oscuro cuento de hadas” , “Soy la bonita criatura que vive en esta casa” o “La enviada del mal”.
Pero al ver “Longlegs” tengo fe en que a veces ocurren los milagros.
Elevar el filme al mejor título de terror del 2024 es algo exagerado, de hecho solo es prestar algo de atención y el guion se adivina desde la primera escena, pero hay que reconocer que Perkins ha realizado un buen trabajo técnico.
En los thrillers psicológicos es complicado lograr un ritmo ascendente, una atmósfera y que todas las piezas encajen en el final, esto se consigue en “Longlegs”
Creo que las mayores virtudes están en los movimientos de cámara, el uso del espacio, la fotografía y en esas decisiones en las que cualquier otro realizador hubiera optado por lo fácil o por copiar .
“Longlegs” es una historia sobre el bien, el mal, Satanás y sus sectas pero no cae en lo sangriento por ser morbosa y la sangre es apenas la justa.
Maika Monroe es la heroína atormentada, la que carga con todo el peso de la película, una actuación precisa, pero no de aplaudir.
El caso de Nicolas Cage es curioso, Perkins apenas le hace primeros planos, casi no tiene secuencias y cuando logramos verlo está con ese horrendo maquillaje tampoco es una actuación notable, pero ambos consiguen que la película tenga definidos esos dos polos de yin y yang.
Ojalé que Oz Perkins halla encontrado lo que lo definirá en el género, sin ser una “Psicosis” o un “The Exorcist”, “Longlegs” se abre camino en un tiempo en el que el cine de terror necesita una nueva mirada.
Mamífera

Lola disfruta de una vida feliz con su pareja Bruno, hasta que un embarazo inesperado revoluciona todos sus planes. Aunque Lola siempre ha tenido claro que lo de ser madre no va con ella, ahora se siente cuestionada por las expectativas sociales y se enfrenta a sus temores internos. Durante los tres días que tienen que esperar hasta que llegue su cita en la clínica, Lola se acerca a sus amigas y su familia con la intención de reafirmar su decisión. Bruno tampoco se había imaginado nunca como padre. Hasta ahora.
Liliana Torres ha escrito uno de los guiones más inteligentes, críticos y realistas del 2024 con “Mamífera”
Si Alauda Ruiz de Azúa en “5 lobitos” hacía un análisis de la maternidad desde ser hija y madre primeriza, aquí Torres se refiere a no querer engendrar, ese estigma del cual sufren las mujeres que deciden que es mejor sin hijos.
Con apenas casi escenarios, la película es bastante tormentosa, desde que la protagonista comienza a cuestionarse, junto a sus familiares y amigos, qué es ser madre y si ya eso es la felicidad, si esa es la meta.
El uso de los recortes para simular las pesadillas de Lola me resultaron muy originales.
Existe una presión social muy fuerte sobre las mujeres cuando tienen cierta edad, una presión que a ratos me parece hasta enfermiza, la directora lo plasma en esta película mediante diálogos que son una daga.
Grandísimos María Rodríguez Soto y Enric Auquer: dos actores que se meten en la piel de este matrimonio, con su dudas, sus inseguridades y al mismo tiempo pueden ser cualquiera de nosotros.
Una nueva voz en el cine español, una que tiene mucho que contar, Torres con “Mamífera” nos ha regalado una cinta necesaria y para el debate
