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Fotos: Oscar Salabarría
Fotos: Oscar Salabarría

Jazz Plaza 2026 en Santa Clara, donde la cantera soñó en grande 

Roxana Soto del Sol

Domingo, 01 Febrero 2026 17:50

Jazz Plaza 2026 en Santa Clara cumplió una promesa mayor que la de un simple espectáculo, devino el escenario donde la cantera artística de la provincia no solo observó a sus ídolos, sino que por una semana vivió, sintió y soñó como ellos. 

Por una semana, desde el lunes 26 hasta el viernes 30 de enero, el escenario principal del 41 Festival Internacional Jazz Plaza en Santa Clara tuvo un dueño inusual, estudiantes de la enseñanza artística cargaron sobre sus hombros no solo instrumentos y puntas de ballet, sino la responsabilidad de un espacio diario que culminó con una gala magistral; más que un cierre, fue la confirmación de un sueño adelantado.

Juan Idalberto Águila Mendoza, jefe de cátedra de Cuerda Frotada (violín-viola) y director de la Camerata Estudiantil Néstor Palma, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que ha sido una semana intensa y de mucho orgullo. 

Todos están muy motivados, afirmó el profesor, quien subrayó el reto organizativo que supuso reacomodar actividades por la lluvia, un esfuerzo que valió la pena al verlos sonar como profesionales; para él, este protagonismo demuestra que el trabajo no sigue en vano.

En el piano, Ana Beatriz Guerra Pérez, de segundo año de nivel medio, confesó los nervios que sintió al tocar frente al público y a su maestra Claudia Marín; aún con las  manos temblorosas admitió que la experiencia que al principio no creía posible, significó un momento esencial para saber lo que es un escenario y el rigor que requiere, al tiempo que agradeció a los organizadores del Jazz Plaza por una oportunidad que forja artistas.

Desde el violín, Pedro Ernesto Abreu Rivero, de séptimo año elemental, expresó el orgullo de participar por primera vez en un evento de alcance internacional que lo prepara para el futuro y le enseña a controlar la psiquis. 

Con una ambición clara, confesó que desde chiquito ha querido incursionar en el jazz, por lo que esta plataforma representa para él un primer paso hacia orquestas mayores.

La disciplina del ballet tuvo su voz en Adriana Castellano Guevara, quien describió una felicidad pura y libertad al bailar, a pesar del sacrificio físico que exige la danza; su compañero, Michael Zamoras Pérez, aspira con determinación a llegar al Ballet Nacional de Cuba y seguir el paradigma de bailarines villaclareños como Dani Hernández; para Michael, el Jazz Plaza fue un espacio donde se sintió realizado y vio unirse todas las artes.

Clara Amalia Dueñas Martínez, de la especialidad de Canto Coral, habló de la exigencia y el orgullo que implica su formación; con la guía de su profesora Nelys Cañizares, valora la confianza de sus maestros como un motor para proyectarse mejor, consciente del prestigio mundial del canto coral cubano y la fuerza brutal que este demanda.

Asimismo, el joven violinista Yenoby Morffi Muñoz, con 13 años y seis en la escuela, ya es un experimentado de los escenarios: “Antes sentía más nervios, pero uno se suelta y es mejor".

En la inocencia más pura, Stephanie Flores Rey, de apenas 10 años, resumió el sentimiento de toda una generación en escena: “estoy feliz", dijo con una sonrisa, explicando que le gusta expresarse con los movimientos del baile; el aplauso del público, concluyó, solo le trae "alegría, mucha alegría".

Así, el Jazz Plaza 2026 en Santa Clara cumplió una promesa mayor que la de un simple espectáculo, devino el escenario donde la cantera artística de la provincia no solo observó a sus ídolos, sino que por una semana vivió, sintió y soñó como ellos. 

La gala de clausura no fue un adiós, sino el primer gran acto de una prometedora carrera para estos jóvenes que ya llevan en sus hombros el futuro de la cultura cubana.