Quien frecuenta las redes sociales encuentra siempre gratas noticias y caricaturas de Javier Cubero.
Otro año de intensa dedicación y resultados que motivan está viviendo el humorista de Melaíto este 2025: ha expuesto en salones de diversos países; ha sido jurado en otros y también ha recibido premios.

Para concursar con dignidad se prepara en cuanto a las temáticas. Y el acto de creación, dice, lo prefiere a la antigua: dibuja sobre cartulina con plumillas y tinta china; después lleva su trabajo a la computadora y el Photoshop y el color dan el acabado.
Y es un hombre feliz, con muy buenas vibras porque tiene incentivos especiales: como padre orgulloso de un exitoso bailarín clásico, Franco; e integrante de un colectivo de inmenso prestigio, del que ahora es su dibujante más joven; «un grupo de artistas que desde pequeño admiro», y donde se cada uno ha aprendido: «sin ellos no tuviera los logros de mi carrera», asegura.

Por cierto, andan ocupados recibiendo obras para el Salón internacional de Humor Gráfico 2025, el próximo diciembre.
Sonriente, respetuoso y agradecido dice Javier Cubero «no necesito un premio para ser feliz: publicar, eso sí. Uno trabaja para un público y que te retribuyan con agradecimiento, es un gran premio».
