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El Mejunje y Silverio, 42 años de amor
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El Mejunje y Silverio, 42 años de amor

Henry Omar Pérez / ACN

Lunes, 26 Enero 2026 15:30

Hoy el centro cultural El Mejunje de Santa Clara celebra sus 42 años de convertido en símbolo de diversidad y resistencia, espacio que nació incomprendido y ya se reconoce como referente de inclusión, creatividad y solidaridad para Cuba y el mundo.

En sus primeros años, la incomprensión y el rechazo intentaron eclipsar su existencia, sin embargo, el amor, la comprensión y el acompañamiento prevalecieron, se erigió como un refugio de inclusión y oportunidad, desafiando la intolerancia con un mensaje unificador que, con el tiempo, se convirtió en bandera de dignidad y respeto.

La comunidad se hace eco de este aniversario con palabras que reflejan orgullo y gratitud, Jorge Luis Rodríguez Marimón, en una publicación en red social Facebook  en la conmemoración anterior, resaltó la dicha de contar en Santa Clara con un ser humano como Silverio, y felicita la obra que ha trascendido generaciones.

José Antonio Brito sostiene que lo que un pueblo ama, perdura, y afirma que este recinto honra a todos sin excluir a nadie, evocando la máxima martiana de que “honrar honra”.

Desde otras provincias también llegan impresiones, y en el sitio digital Cubadebate Laly Aragonés recuerda su visita y asegura que el Mejunje le pareció un magnífico centro cultural, capaz de dejar huella incluso en quienes llegan de paso. 

En la propia red Yuliet Alonso Acuña, inspirada por un documental televisivo, sueña con que cada territorio pueda tener su propio Mejunje y un Silverio que lo impulse, convencida de que un mundo mejor es posible gracias a quienes transforman las adversidades en belleza cultural.

Cuarenta y dos años se dicen fácil, pero bien sabe Ramón Silverio que dar a luz a este hijo significó dolores de parto y la difícil tarea de criar un espacio rebelde y novedoso. “Nunca pedí permiso para hacer lo que me propuse, vivo sin rencores y lleno de agradecimientos”, asegura, convencido de que cada amigo, incluso el más sencillo, forma parte esencial de esta historia.

Silverio insiste en que las lecciones de la vida no deben olvidarse, aunque aclara que no se trata de cargar rencores ni de inventarse leyendas de incomprendido. 

Reconoce que lo logrado ya está, y que lo importante es lo que queda por hacer. 

Afirmó  que mantiene los mismos bríos —o más— que en la época fundacional, y con serenidad repite los versos que lo acompañan: “con tantos palos que te dio la vida y aún no te cansas de decir te quiero”.

El Mejunje, convertido en símbolo de apertura y humanidad, celebra este aniversario reafirmando su compromiso con la comunidad, su labor cultural y social lo mantiene como epicentro de esperanza, donde la diversidad se celebra y la igualdad se practica.