Periodista: Usted es Licenciado en Enfermería desde el año 1997, pero también es colaborador de CMHW, un fanático de la Radio. Entonces le pregunto, ¿qué significa para usted volver a estar delante de un micrófono, pero ahora para hablar de su propia vocación?
Juan Carlos: Volver a estar delante de un micrófono es un sueño parcialmente realizado. Desde niño me gustó mucho la Radio, pero también me gustaban las Ciencias Médicas y en el tiempo que me tocó definir mi vocación, opté por Licenciatura en enfermería. Hablar de mi profesión es muy bonito y colaborar con la Radio, desde el punto de vista médico, resulta una realización profesional para mí en ambas ramas.
Periodista: Me contaba que desde su graduación sólo ha trabajado en un sitio, el hospital Celestino Hernández. Ya suman casi tres décadas en el mismo centro y en esta última etapa atendiendo a pacientes oncológicos. ¿Qué lo ha mantenido ahí todo este tiempo y cuál es el secreto para mantenerse estable en un entorno tan demandante como este?
Juan Carlos: El secreto no es tan secreto, es simplemente magia y sensibilidad, sentirse identificado con los pacientes que lamentablemente tienen este diagnóstico oncohematológico. El hospital Celestino Hernández Robau es mi segunda casa porque desde que me gradué, muy joven, siempre he trabajado ahí.
No vamos a negar que el entorno a veces se hace un tanto intenso, fuerte. Cuando un paciente se nos va de la mano y no podemos hacer nada es muy doloroso y jamás nos vamos a acostumbrar. Nosotros, los que trabajamos en esta especialidad, sentimos el sufrimiento del enfermo muy cercano y la pérdida de un paciente es devastadora.
Periodista: En el Día de la enfermería se habla mucho de la técnica, de los protocolos, pero poco se habla del corazón. Usted que ha visto tanto sufrimiento, pero también muchísima esperanza, ¿qué lección de vida se lleva de sus pacientes?
Juan Carlos: Realmente la enfermería es una carrera muy técnica, ajustada a muchos procederes, pero también hace una simbiosis muy especial con el alma. Nosotros que trabajamos desde hace mucho tiempo en la especialidad, hemos visto mucha tristeza, tanto del paciente como del familiar, pero también hemos visto mucha esperanza.
Hemos visto ventanas que se abren, nuevos tratamientos, nuevas esperanzas para mantener una enfermedad estable, para ver por más tiempo al paciente junto a nosotros. Ahora mismo hay muchos ensayos clínicos y vacunas en ejecución y eso es también una esperanza de vida para el paciente, un mejor tratamiento, una mejor conducta terapéutica y eso es vida.
Periodista: Usted conoce el poder de la voz y de la compañía a través del dial. En su trabajo sé que a veces no hay curas posibles, pero sí alivio. ¿Cómo usa entonces la comunicación y la escucha activa como una medicina más en el hospital?
Juan Carlos: En nuestro trabajo diario nos acostumbramos a hablar mucho con el paciente y eso es muy importante. La interrelación médico-paciente, o en este caso enfermero-paciente, porque a través de ese diálogo conocemos sus preocupaciones, inquietudes y podemos orientarlo mejor y ayudarlo.
Desde mi punto de vista, ahora como Coordinador de investigación clínica, mi labor también radica en explicarles si van a formar parte de un estudio; leerles y esclarecerles lo que es el consentimiento informado que deben firmar, su evaluación para el ensayo clínico, entre otros detalles donde resulta vital la comunicación.
Periodista: Usted es Máster en enfermedades infecciosas desde el año 2000 y posteriormente realizó una segunda maestría en ensayos clínicos e inmunología en el 2010. Es decir, ha dedicado la vida al perfeccionamiento de su profesión. ¿Qué ha significado y significa la enfermería para usted?
Juan Carlos: La enfermería es una profesión que nace del corazón. Para ser un buen enfermero tienes que ser una persona muy sensible, sentir el dolor ajeno como tuyo. Y si al menos no puedes curar, por lo menos aliviar, acompañar, agradecer. Cada muestra de cariño los pacientes la agradecen porque ellos están en una situación compleja. Acompañarlos y tenderles la mano es tan importante como un medicamento.
