El Girón de ayer en la actitud de hoy

El Girón de ayer en la actitud de hoy

El Partido Comunista de Cuba (PCC), indivisible, martiano y marxista- leninista, vanguardia organizada de la nación, inició su VII Congreso.

Durante cuatro días los mil delegados que representan a la militancia y al pueblo cubano en su conjunto, analizarán cómo se cumplieron los acuerdos del VI Congreso y se actualizarán sus proyecciones para, con la experiencia acumulada, dar continuidad al modelo económico y social cubano de desarrollo socialista contenido en los 313 lineamientos aprobados entonces.

Ninguna fecha pudo ser más simbólica para fijar el inicio de la magna cita, convocada por el primer secretario del PCC y presidente cubano el 23 de febrero de 2015, durante el X Pleno del Comité Central del Partido.

Transcurre el año del aniversario 60 del desembarco de los expedicionarios del yate Granma, el 90 cumpleaños de Fidel y el 55 de aquel inolvidable día en que los aguerridos combatientes del Ejército Rebelde, la Policía Nacional Revolucionaria y la fuerza miliciana marcharon hacia sus puestos de combate, listos a derramar su sangre en defensa de la patria. Fue el momento emotivo de los fusiles en alto, de la declaración vibrante del carácter socialista de la Revolución: 16 de abril de 1961.

Nació ese día el actual Partido Comunista de Cuba, que ya venía gestándose cuando se produjo la artera agresión imperial, y cuyas raíces están en el Partido Revolucionario Cubano, fundado y proclamado oficialmente el 10 de abril de 1892 por el Héroe Nacional, José Martí, y el primer Partido Comunista de Cuba, que vio la luz bajo la guía de Carlos Baliño y Julio Antonio Mella el 16 de agosto de 1925.

Fiel a ese legado, segura de su presente y confiada en un futuro mejor, Cuba vive hoy singulares y decisivos tiempos. Como resultado de su heroica resistencia y lealtad a los principios, el país ha sobrevivido unido en defensa de la independencia y la soberanía nacionales, valores que condujeron al actual gobierno de Estados Unidos a admitir los daños y perjuicios que el bloqueo ha causado, y al reconocimiento del fracaso de la política hostil hacia la Revolución.

Ni la fuerza, ni la coerción económica, ni el aislamiento lograron imponer a Cuba una condición contraria a sus aspiraciones forjadas casi en siglo y medio de heroicas luchas.

«Tenemos un pueblo patriótico, que se sabe poderoso por la fuerza que representa su unidad monolítica, la justeza de su causa y preparación militar, con elevada instrucción y orgulloso de su historia y raíces revolucionarias», afirmó Raúl en las conclusiones del VI Congreso, el 19 de abril de 2011, cuando llamó a cumplir sus acuerdos bajo un denominador común en nuestra conducta: el orden, la disciplina y la exigencia.

A lo largo de estos años, en el constante transitar por un camino propio, se han rectificado errores y se ha conformado, sobre la base de la racionalidad y solidez de principios, una visión integral de futuro.

Ha sido un proceso gradual, sin dilaciones, pero con cambios profundos, marcado en el contexto nacional por las medidas partidistas y gubernamentales encaminadas a perfeccionar la empresa estatal socialista, a fortalecer el funcionamiento del sector no estatal de la economía, a dinamizar el sector agrícola y al desarrollo de las cooperativas no agropecuarias, al análisis de factibilidad para poner en marcha los mercados mayoristas, y a la conceptualización del modelo económico cubano, entre otras.

Los resultados obtenidos no satisfacen aún las necesidades acumuladas en la población cubana. Las causas oscilan entre el incumplimiento de los crecimientos previstos hasta 2014 y los efectos del bloqueo económico, financiero y comercial.

En estos días el VII Congreso del PCC se proyectará sobre la conceptualización del modelo económico y el Programa de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, encaminado a solucionar los problemas estructurales de la economía. Se trata de una responsabilidad y compromiso superiores para asegurar, con el concurso de todos, el carácter irreversible del socialismo en Cuba.

En el contexto internacional nuestro país ha engrandecido su influencia. En menos de tres años Cuba recibió a dos sumos pontífices de la Iglesia Católica. En el año 2012, al papa Benedicto XVI, y en septiembre de 2015, al papa Francisco. En este sentido resultó trascendental el encuentro entre el patriarca Kirill y el papa Francisco en nuestro suelo el 12 de febrero de 2016. El 21 de marzo hará un mes que el pueblo dio la bienvenida al presidente Barack Obama, a quien demostró ser un pueblo noble, respetuoso, amistoso y digno, con un alto sentido del patriotismo y unidad nacional.

Cuba ratifica su voluntad de avanzar en las relaciones con EE. UU., sobre la base de la observancia de los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

Sin embargo, para llegar a la normalización queda un dilatado y complicado tránsito. Las profundas diferencias de concepciones entre ambas naciones en torno a los modelos políticos, la democracia, el ejercicio de los derechos humanos, la justicia social, las relaciones internacionales, la paz y la estabilidad mundial, entre otros, persistirán. Los problemas no se resolverán de la noche a la mañana ni con una visita presidencial. Antes deberá levantarse el injusto y obsoleto bloqueo.

El pueblo cubano seguirá adelante. Con nuestros propios esfuerzos y probada capacidad y creatividad, continuaremos trabajando por el desarrollo del país y el bienestar de los cubanos.

Y para garantizar ese camino soberanamente escogido por los cubanos, no hay mejor y mayor garante que su vanguardia, militantes a los que solo les asiste el privilegio de estar donde se requieran más ejemplo y sacrificio.

Junto con el Partido Comunista de Cuba hemos nacido y crecido generaciones de cubanos, sencillos ciudadanos, patriotas y revolucionarios que llevamos en la sangre los genes de padres fundadores y lúcidos veteranos, enriquecida ya con la de lozanos continuadores forjados en un país libre, hermoso, pujante e invencible.

Si ayer Girón fue hazaña, epopeya y gloria patria, a su altura han de transcurrir hoy las actitudes cotidianas de los cubanos para hacer efectivo y creíble el modelo económico y de desarrollo escogido.

No existe mejor modo de honrar a sus mártires, de homenajear a sus héroes. No existe otra forma de alcanzar el socialismo próspero y sostenible que nos hemos propuesto.

Con Fidel y Raúl en la victoria, ¡siempre!

No hay publicado ningún comentario. Sé el primero en empezar el debate.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.