Duro batallar libran agroazucareros de Villa Clara en la recta final de la zafra

Fotos: Carlos Rodríguez Torres

Los agroazucareros villaclareños, como en todo el país, están al final de una batalla decisiva, la cual resulta, sin dudas, la más compleja de su historia y laboran en medio de un escenario afectado por el recrudecimiento del bloqueo y la COVID-19, entre otras complicaciones.

En las plantaciones donde máquinas y hombres se mantienen en una fuerte puja porque no le falte materia prima a los centrales, desafiando dificultades climáticas, de combustibles y carencias de piezas de repuesto y equipos, entre otros recursos, no podemos dejar de reconocer el derroche de coraje del que hacen gala en medio del cañaveral.

Cuando examinamos la primera mitad del mes de abril, la molienda no se comportó a los ritmos deseados y parece que va a correr igual suerte en los días que restan para dar paso a mayo.

Una mirada al estado técnico de los equipos del corte y el tiro a estas alturas de la contienda, evidencia que la situación no es nada halagüeña, lo cual exige poner todas las fuerzas en tensión en momentos en que la provincia mantiene cinco centrales activos, a partir de que en las últimas horas se decidió paralizar los molinos del "Carlos Baliño", en el municipio de Santo Domingo, para potenciar el abasto de caña al "Ifraín Alfonso", en Ranchuelo, que tiene el encargo de ensacar el crudo destinado al consumo de varias provincias del país.

Los agroazucareros villaclareños, como en todo el país, están al final de una batalla decisiva, la cual resulta, sin dudas, la más compleja de su historia y laboran en medio de un escenario afectado por el recrudecimiento del bloqueo y la COVID-19, entre otras complicaciones.

Aún queda una tarea dura, cosechar las más de 140 mil toneladas de caña disponibles, cuando la zafra ya se adentró en la última decena de abril sin los resultados esperados, donde ha predominado la sequía, favorable para los caminos, pero también ha estado presente cierta inestabilidad con el suministro de combustibles, además de la carencia de un grupo de piezas y equipos imprescindibles para asegurar el suficiente abasto a los molinos de los centrales.

Así van las cosas en una campaña de alta tensión en que es obligado a campear con inteligencia porque se trata de enfrentar un final con el máximo posible de azúcar fabricada, donde, reiteramos, incide la baja disponibilidad financiera del país para adquirir insumos necesarios, las afectaciones provocadas por el bloqueo que ejerce Estados Unidos y los efectos de la COVID-19, sin dejar de reconocer factores subjetivos.

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